Sopa de caracol

Julián Monge-Nájera

 

 

Hace algunos años estuvo de moda en Costa Rica la canción "sopa de caracol", que fue más exitosa por su ritmo y el baile sensual que por presentar algo de nuestra cultura: en Costa Rica no se consume normalmente la sopa de estos moluscos. Sin embargo, para muchos productores agrícolas costarricenses, la canción traía a la mente algo muy diferente: la destrucción de embarques completos de flores y frutas de exportación, bien en el control aduanal en Costa Rica o bien al llegar a Estados Unidos, debido a "contaminación con moluscos (caracoles) no identificados". Por ejemplo, en 1993 una sola finca en Guápiles (Provincia de Limón) llegó a perder $18 000 mensuales por embarques de plantas ornamentales interceptados en el puerto de salida.

Los caracoles son parientes de las babosas y hay tanto especies marinas como de agua dulce y terrestres.

Los caracoles terrestres normalmente no tienen branquias y se les llama pulmonados, pues han desarrollado un pequeño pulmón, por supuesto no tan complejo como los de Plácido Domingo, pero pulmón al fin. Viven básicamente en tierra y agua dulce, aunque también se les encuentra en agua salobre y a veces llevan una vida anfibia entre el mar y la tierra o la tierra y el agua dulce. Son, dentro de los moluscos, el grupo de mayor importancia agrícola y sanitaria.

Se estima que hay de15 000 a 30 000 especies continentales.

La gran mayoría de los caracoles terrestres habita cerca del suelo (hojarasca, troncos podridos y vegetación viva) o en el suelo mismo. Algunas especies se concentran bajo las piedras. Los que se han adaptado a lugares menos húmedos, solo se activan de noche. Las especies que viven en los árboles son poco comunes y muchos bajan al suelo, por la noche, para alimentarse.

 

Cuando los caracoles son enemigos de los gatos ... y de nosotros mismos

Por lo general, para reproducirse dos caracoles se encuentran y se lleva a cabo un cortejo que incluye movimiento en círculos, contacto bucal y entrelazamiento de los cuerpos, no muy diferente del preludio apasionado de los amantes humanos, pero a diferencia de nosotros, en los caracoles la cópula produce una fecundación mútua pues son hermafroditas: en otras palabras, ambos quedan embarazados. ¿Cómo sería nuestra vida si nos ocurriera lo mismo?. Tiempo después ambos individuos depositan los huevos en el suelo u otros lugares húmedos y protegidos.

A diferencia de las especies dulceacuícolas, las terrestres ponen huevos separados unos de otros (o bien en masas) y no en cápsulas. Unas pocas especies conservan el huevo dentro del cuerpo hasta que eclosiona. En los huevos se desarrolla un caracol diminuto, que a menudo devora el resto del huevo al nacer.

Los caracoles terrestres y sus parientes las babosas participan en el ciclo de vida de parásitos de importancia médica y veterinaria. Los principales son los nemátodos, unos feos gusanos redondeados. Algunos son parásitos pulmonares del gato doméstico, pero nos interesa aún más el peligroso género Angiostrongylus, que puede causar la muerte del ser humano.

Algunos caracoles transmiten enfermedades (virus y hongos) a plantas cultivadas y otros llegan a ser plagas de diversos cultivos como frutas, verduras, árboles maderables y plantas ornamentales, así como de materiales almacenados.

El aspecto positivo de los caracoles terrestres es que algunos son muy valiosos como alimento, en control de plagas y como indicadores de contaminación.

 

 

Figura 29. .El caracol Drymaeus costaricensis (Julián Monge N.).

 

 

Las extrañas piñas rojas

En 1991 grandes extensiones de cultivo de piña en el Pacífico Sur de Costa Rica comenzaron a mostrar problemas de moluscos. Los técnicos observaron que algunas plantas se quedaban pequeñas y se volvían rojizas y al buscar la causa descubrieron que las raíces estaban comidas por caracoles. Estos se comen el interior de la raíz, dejándola vacía como una pajilla o popote.

Se trata de dos especies de caracoles, emparentadas entre sí, una introducida y la otra nativa. Se notó que los moluscos rara vez se encuentra en las hojas, aunque se ha informado de su presencia y transporte accidental en las hojas de plantas reproductoras.

Se recurrió al control químico agregando insecticidas al agua de irrigación, a un costo económico y contaminante muy altos.

 

Figura 30. .El caracol Drymaeus sulphureus (Julián Monge N.).

 

 

El supercaracol

En 1990 se notó por primera vez la presencia de caracoles en plantas empacadas de caña india. en Limón. Fue con este caso que se inició la historia de la "sopa de caracol".

Para eliminarlos la empresa contrata trabajadores para que hicieran una revisión manual antes del empaque. Se les ofreció 50 colones por caracol, si el embarque pasaba los controles, pero algunos empleados detectaron hasta mil caracoles por día, ¡ganando el equivalente de unos 50 mil colones! Para desgracia de los trabajadores el embarque no pasó los controles.

El uso de un cebo químico tampoco dio buenos resultados, pues muchos animales escapaban ante el olor de que lo que sabían era un veneno peligroso. Curiosamente, los humanos solemos actuar menos inteligentemente, acercándonos al tabaco, el licor, la cocaína y otros venenos a pesar de nuestro cerebro superior.

Para resolver el problema se comenzó por el principio: estudiando la biología de los caracoles.

En el laboratorio no se demostró una tendencia de los animales a permanecer mayor tiempo en la hoja, el tallo o el suelo de estas plantas. Otros experimentos demostraron una preferencia por ubicarse en la parte superior de cualquier recipiente en que se les coloque y a permanecer activos en la oscuridad.

También se buscó su eliminación en la planta de empaque por un nuevo método: sumergiendo las plantas en agua corriente durante una hora: los pocos que no salen a flote (pudiendo ser retirados manualmente) se ahogan.

Sin embargo esta práctica podría favorecer el desarrollo de hongos por lo que se debió buscar otra solución. La extracción con agua sí es factible en otros tipos de cultivo como chayote y flores, y se puede usar en los puestos de control aduanal para averiguar si un embarque lleva moluscos y demás invertebrados durante la evaluación cuarentenaria.

Finalmente se logró un control de plagas extraordinariamente exitoso usando técnicas culturales más apropiadas las cuales se basaban en eliminar los desechos bajo los cuales se protegían y reproducían. Esto representaba una pequeña suma pagada a un peón, pero un enorme ahorro para la empresa y un éxito para la industria agroexportadora de Costa Rica.

 

Figura 31. Molusco helicariónido (Julián Monge N.).

 

 

 

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